viernes, 13 de septiembre de 2013

Belvedere Suites, Santorini, Grecia


Dicen que tiene las mejores vistas sobre la Caldera de Santorini. Los atardeceres aquí rozan el misticismo más absoluto. Para los que no hayáis estado en esta isla griega, la más bella del Egeo, os podemos contar que uno de sus mayores atractivos es la caldera sumergida, epicentro de la que fuera probablemente la mayor erupción volcánica de la historia. La fuerza de la naturaleza construyó esta maravilla para goce y disfrute de las generaciones venideras.

El hotel Belvedere Suites Santorini, renovado de forma íntegra recientemente, es uno de los elegidos por Sentir y Viajar para organizar algunas de sus más espectaculares escapadas románticas a Grecia. Ideal para celebrar una boda, pasar una luna de miel o sencillamente desconectar del mundo exterior mientras disfrutamos de uno de los lugares más espectaculares de este hermoso país.














(Fotos cortesía del hotel)




martes, 10 de septiembre de 2013

Historia, protocolo y dim sum con vistas a la Gran Vía de Madrid



No es muy común en España poder disfrutar de un brunch exótico a media mañana con la mirada puesta en algún lugar emblemático. Como tampoco es muy habitual tener el privilegio de degustar en este país un dim sum casi artesano. Se pueden contar con los dedos de una mano los restaurantes que emplean sus energías en la elaboración de tan exquisito manjar.





El dim sum es un término cantonés que designa en conjunto algunos de los platos más populares de China, en su mayoría panecillos al vapor rellenos de multitud de ingredientes diferentes: los hay de gambas, de verdura, de carne caramelizada, de setas, de sopa y carne, etc. Se toma como desayuno, o a media mañana como brunch. Siempre acompañado de té: pu' er, oolong, crisantemo. El protocolo aconseja servir primero el té a tus comensales y luego rellenar tu propia taza. Éstos deberán agradecerte el gesto dando unos golpecitos con los dedos de la mano sobre la mesa.

El restaurante chino del lujoso hotel Villa Magna de Madrid, Tse Yang, acaba de abrir una sucursal en el espacio gourmet de El Corte Inglés de Callao. No es mi intención hacer publicidad de grandes cadenas comerciales, pero este lugar tiene un algo especial, además de unas vistas de vértigo sobre la Gran Vía madrileña. Subir hasta aquí no cuesta nada. Evitar la tentación mucho.

El edificio que alberga actualmente este lugar fue construido sobre los cimientos del antiguo y emblemático Hotel Florida de Madrid, muy frecuentado por corresponsales extranjeros y prostitutas durante la guerra civil española. Quizás porque se trataba del único hotel de la época con agua caliente en las habitaciones. Aquí se enamoró perdidamente el escritor norteamericano Ernest Hemingway de la reportera y corresponsal de guerra más importante del S.XX, Martha Gellhorn.

Este edificio, obra del arquitecto Antonio Palacios, fue lamentablemente derribado en 1964 para construir unos grandes almacenes, que más tarde compraría el grupo de El Corte Inglés.

Nuestra cuenta:
  1. Tsu Yo Siumai (carne con shitake): 4,50 euros.
  2. Tsu Yo Patsoi (carne, verdura patsoi y setas): 4,50 euros.
  3. Hakao (langostinos con punta de bambú): 5 euros.
  4. Tsa Siu Pao (panecillos de carne caramelizada con miel): 5 euros.
  5. Tallarines con pato y espinacas: 9,60 euros.
Ese día hacía mucho calor, así que nos saltamos el protocolo y pedimos una jarra de cerveza bien fría.





jueves, 5 de septiembre de 2013

¿Te gusta conducir? Carreteras míticas australianas (parte II)



3. “La carretera del Centro Rojo”, Territorio del Norte:

Esta carretera extraordinaria, con un recorrido de unos 680 kilómetros, atraviesa el Centro Rojo australiano, bordeando lugares míticos como Uluru, la roca sagrada de los aborígenes australianos, los promontorios rocosos de Kata Tjuta (Las Olgas), la garganta de Glen Helen, el maravilloso Cañón del Rey (Kings Canyon) o la cordillera West McDonnell. Se la conoce también con el sobrenombre de autopista del “outback”, el interior remoto y semi-árido del contiente australiano . Los atardeceres aquí son sencillamente extraordinarios. Un regalo maravilloso de la naturaleza, totalmente gratuito, para los amantes de los road trips en estado puro. El circuito es conocido en Australia con el nombre de “Red Center Way”.



2. La Ruta del Explorador: 

Más que una ruta, se trata de una experiencia única. Un recorrido mítico fuera de todo cliché o estereotipo. La ruta del explorador cruza el país desde el Sur hasta Norte, desde el Outback de Australia Meridional y el Centro Rojo hasta el norte tropical en Darwin. Abarca un recorrido de unos 3.200 kilómetros de distancia, lo que la convierte en una de las más extensas del mundo. Desde aquí descubriremos algunos de los paisajes más bellos e impactantes de Australia. 

Este itinerario sobrepasa con creces muchos de los aspectos que un visitante extranjero desea descubrir en un viaje a Australia: flora y fauna únicas, cultura y espiritualidad aborigen, espectaculares formaciones rocosas, Outback infinito, tierras tropicales y, por supuesto, grandes personajes australianos. 

La ruta del explorador sigue el itinerario trazado por John McDouall Stuart, uno de los exploradores más famosos de Australia. Atraviesa el país desde Adelaida, capital del sureño estado de Australia Meridional, hasta Darwin, en el extremo norte del país. Aquí, además del GPS, necesitaremos un buen 4x4, mucha paciencia y grandes cantidades de víveres, por si acaso.

1. La Gran Carretera del Océano:

La Reina, con mayúsculas, de las rutas australianas, la Gran Carretera del Océano (Great Ocean Road), es una ruta mítica, histórica y casi, me atrevo a decir, castiza. Si es que los puristas del lenguaje me autorizan a utilizar este adjetivo. La ruta serpentea a lo largo de 240 kilómetros, uniendo los pueblos de Torquay y Warrnambool, en el sureño estado de Victoria. Bordea una de las franjas costeras más bellas del mundo: desde aquí podremos contemplar atónitos, entre otros lugares, los Doce Apóstoles, promontorios rocosos que surgen con fuerza sobre las violentas olas del Océano Austral, el desfiladero de Loch Ard o el Puente de Londres.

La carretera, una impresionante obra de ingeniería para la época, se construyó como homenaje al final de la primera Guerra Mundial, lo que la convierte en el monumento conmemorativo más extenso y hermoso del mundo.




















miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Te gusta conducir? Carreteras míticas australianas (parte I)

Por Tomás Zapata

Australia es uno de esos países donde casi siempre apetece ponerse al volante y conducir sin descanso, sin rumbo. Programar la función “perderse” de nuestro GPS y atravesar el desierto o un bosque pluvial. Bordear costas y playas de arena blanquísima y no dar palo al agua, bueno sí solo para conducir, durante una buena temporada.

Aquí os presentamos algunas de nuestras rutas preferidas. Se trata de una pequeña muestra, variada y llena de contrastes, tal y como nos gusta a nosotros “conducir” nuestros viajes:
  
6. Isla Canguro (Kangaroo Island):

Quizás la menos conocida, la carretera que atraviesa el Parque Nacional Flinders Chase, en la espectacular isla australiana de Kangaroo, estado de Australia Meridional, es una ruta preciosa, la más bonita y caprichosa de todas: ondulante, literalmente hablando, y envuelta de una magia muy especial. En el camino es muy normal encontrarse con koalas, canguros, ornitorrincos y toda esa fauna maravillosa que puebla la mayor reserva animal de Australia (a esta isla se la conoce con el sobrenombre de “Galápagos de Australia”). Aquí los animales campan a sus anchas y viven en plena libertad. Un espectáculo sin duda memorable. El nombre de esta carretera es Cape Du Couedic Road. Podéis encontrar las coordinadas en vuestro GPS y dejaros envolver por su naturaleza altamente “curativa”.

5. De Sídney a Melbourne por la escénica costa este australiana

Otra gran desconocida para la mayoría de viajeros que visitan Australia, el tramo costero que une las dos principales ciudades del país, Sídney y Melbourne, es un recorrido lleno de sorpresas y contrastes. Aquí sentiremos la sensación de flotar sobre algodones al pisar la arena de Hyams Beach, la más blanca del mundo, según cuenta una leyenda urbana. Esta ruta, que transcurre por varias carreteras australianas, entre ellas la Princes Highway, atraviesa espacios naturales extraordinarios, como el Parque Nacional Croajingolong o el magnífico Wilsons Promontory, una península formada en la parte más austral de la tierra firme de Australia, refugio de wombats, canguros, walabíes, koalas y emúes. Lagos, pueblos pesqueros con un encanto muy especial e incluso islas, son algunos de los “obstáculos” que nos impedirán avanzar a buen ritmo por este hermoso camino.

4. Gibb River Road: la ruta de los Kimberley

Se trata de una de las mayores aventuras en coche que se puedan vivir en Australia. La Gibb River Road, recorre a lo largo de 600 kilómetros las entrañas de Kimberley, una de las nueve regiones que forman el inmenso estado de Australia Occidental. Casi del tamaño de España, en esta región habitan la mayoría de los pueblos aborígenes de Australia. Su diversidad paisajística, natural y cultural es abrumadora. Se trata además de una de las zonas más aisladas, salvajes y remotamente bellas de todo el planeta. De hecho, la carretera transcurre en su mayor parte por terrenos sin asfaltar, en medio de la nada, atravesando gargantas, cascadas, desfiladeros, parques naturales y gigantescas y aisladas explotaciones ganaderas.

La ruta comienza en la pequeña localidad de Derby y finaliza en la intersección entre Windham y Kununurra.




[ continúa ... ]


lunes, 2 de septiembre de 2013

Tapas de diseño en la Plaza Mayor de Salamanca



Por Tomás Zapata

Es un momento realmente mágico sentarse al atardecer en una de las terrazas de la barroca Plaza Mayor de Salamanca y esperar a que enciendan las luces. Impresiona y motiva, como el resto de la ciudad. El corazón te da un vuelco, un pellizco, un sentirse importante al ser testigo de tan noble acontecimiento.







Pero hoy no quiero hablar de esta ciudad gloriciosa, tardío descubrimiento para este viajero infatigable, sino del tapeo y más concretamente de Las Tapas de Gonzalo: un local de diseño moderno, mezcla ecléctica entre el más puro estilo Art Déco y los cafés venecianos con vistas a la Piazza San Marco. Y en plena Plaza Mayor de Salamanca. El espectáculo está servido.

La carta es sencilla pero variada: entrantes, ensaladas, carnes, pescados y postres, cocina de toda la vida con un toque muy, muy personal.

Os recomiendo el arroz meloso con carabineros, al dente, en su punto de sal y jugosidad. La berenjena frita en capas finísimas, con miel de caña y, aunque en la carta no lo ponga, aceite chino de sésamo. La mini hamburguesa de rabo de toro, deliciosamente crujiente en su interior. La ensalada de queso de cabra y frutos rojos, espectacular. O las croquetas de jamón ibérico salmantino. Y de postre, una maravillosa combinación de tres chocolates.

Restaurante a ras de suelo con vistas y con los pies en este planeta: por fin un lugar de diseño a un precio más que razonable.